Tacto & Contacto

Los beneficios emocionales del masaje


El tacto es uno de los sentidos más importantes a pesar de que no solemos valorarlo tanto como los otros sentidos.


Desde muy joven, y por necesidades de las cuales no era consciente todavía, en una España impregnada de un régimen dictatorial y de profundas raíces judeocristianas (cultura más bien poco versada al contacto) descubrí la importancia del tacto y contacto físico a través de un masaje.

Un tacto y contacto no vinculado al amor maternal, paternal o fraternal... ni tampoco sexual. En esa época, en esa España, no existían prácticamente los gabinetes de masajes terapéuticos. Sobre las puertas de cristal opacas de algunas calles escondidas se solía leer "Sauna".

Me aventuré, y en una de esas saunas, descubrí cuán importante era para mí el tacto y el contacto físico, despojado de todo vínculo. Sin más, pedí a aquella mujer que me diese un masaje sin ningún tipo de "final". Con asombro y complicidad me regaló una experiencia de gran calidad terapéutica.

Esos fueron los inicios de una larga historia de amistad con los masajes. Tuve la fortuna de aventurarme hacía otros lares: China, Indonesia, diversos países del sudeste asiático, India. Viví años por esas latitudes. Qué diferente es la percepción del masaje en estas culturas. Los masajes forman parte de sus medicinas, de sus rituales, de sus cuidados familiares cotidianos, de sus transmisiones entre generaciones.

La visión holística de las medicinas China, India, Tailandesa, que consideran de igual importancia, la prevención, el tratamiento y el mantenimiento de la salud física, mental y espiritual, ha otorgado al masaje un puesto de gran relevancia en la vida de las personas.

En las culturas occidentales, más vinculadas a la medicina alopática, el masaje como practica preventiva o de curación se relaciona mayormente con el deporte, la rehabilitación o la estética. Con aspectos físico-musculares, sin embargo, el contacto, incluso el de un simple abrazo, genera cambios químicos en nuestro cerebro que aportan grandes beneficios mentales y emocionales.


Beneficios emocionales

  • Derrite la barrera del aislamiento físico-emocional

El mero hecho del contacto físico permite experimentar un alivio inmediato de la sensación de soledad/aislamiento en el cual se encapsula nuestro cuerpo (sobre todo en los frenéticos cotidianos occidentales). No me refiero a nuestras mentes conectadas cuyas percepciones pueden ser las de estar en con-tacto.

De bebés nos acarician, nos abrazan; de pequeñas, pequeños, jugamos, nos revolcamos, nos tocamos... a medida que crecemos, la rigidez de las "normas" sociales nos aprisiona en un cuerpo: la distancia parece ser lo adecuado. Si no tenemos una buena abuela que nos achuche... la soledad del no con-tacto se hace cada vez más palpable. Si bien, estás abuelas, bisabuelos, también sufren de falta de afecto físico. Nuestras sociedades son cada vez más viejitas y el distanciamiento y el frio en los huesos no es bueno para el corazón. De ahí que el masaje sea también muy beneficioso para las personas de avanzada edad que quedan aisladas. El reconocimiento, el trato cuidadoso y el cariño transmitido por las y los  terapeutas masajistas les proporcionan una buena dosis de bienestar tanto físico como emocional.

  • Ayuda a vencer la rigidez  de la exigencia de un cuerpo perfecto

Lo que nos vende la sociedad actual respecto el culto al cuerpo bien "planchado y sin arrugas" puede llegar a ser agotador. Las consecuencias pueden derivar en diversos desordenes: alimenticios, de ansiedad, emocionales. Exigencias, pérdida de la percepción real corporal, frustración, aislamiento, fatiga, angustia, depresión. Dichos desordenes  desencadenan una serie de comportamientos como rechazo hacia el contacto físico, inaceptación de su propio cuerpo, dificultad en conciliar el sueño, etcétera. En estos casos el masaje beneficia aportando equilibrio en varias líneas tanto psicológica, emocional como física. Ayuda a re-establecer una percepción/aceptación sana de nuestro cuerpo, así como a re-aprender a quererse y mimarse. Es una buena terapia para las personas con baja autoestima.

  • Desbloquea los canales energéticos = desbloquea las contracturas emocionales

En los procesos emocionalmente complejos en los cuales nos encontramos de vez en cuando en nuestras rutas (separaciones, burnout, perdidas, duelos, frenéticos cotidianos...) La energía que circula por los canales energéticos del cuerpo, como si de electricidad se tratará, queda bloqueada o se pierde por diferentes puntos: estómago, cervicales, trapecio, ciática, etcétera, generando toda una serie de síntomas molestos conocidos. Las emociones están allí también. Cuantas veces al dar o recibir un masaje he podido comprobar cómo se abren estos canales y fluyen de nuevo. El masaje puede desencadenar procesos que nos sorprendan: ganas de compartir, llorar, sentimiento de alivio inmediato, disminución de la impaciencia o del sentimiento de rabia, alegría espontánea, toda una serie de sensaciones/emociones que no harán más que ayudarnos a sentirnos mejor... El masaje tailandés y la reflexología son especialmente adecuados para hacer fluir de nuevo las energías.

  • Simplemente sentirse cuidada o mimado

El mero hecho de reservar un espacio de tiempo para nosotras, nosotros, ya es un momento de placer previo al masaje. En nuestro cotidiano abarrotado, sabemos que a las 18h nos espera un momento exclusivo de bienestar, despojado de toda otra función. Dejaremos todo aparcado en la antesala: los móviles, la ropa apretada, los tacones, la pesada cartera de trabajo o de "tareas debería", el yo y la otredad... Nos adentraremos en un espacio sereno, cómodo, con luz tenue y, sobre un enorme tatami de puro algodón, nos estiraremos con ropa muy confortable, sin nada que nos ciña la cintura, las piernas. Nos dejaremos llevar por las sensaciones de cada movimiento, estiramiento, digitopresión. Nuestra mente se relajará, la frecuencia cardíaca disminuirá, la sangre circulará con fluidez aportando oxígeno a todos los órganos, los músculos se estirarán y las articulaciones se movilizarán.  Además de los beneficios físicos, el masaje nos proporciona un sinfín de sensaciones agradables. Sentimos como se desbloquea todo aquello que se acumuló en el día, semana, incluso años... las energías fluyen ayudando a disolver las contracturas emocionales.


Autoestima,  bienestar, reconocimiento, amor son algunos de los beneficios emocionales del masaje tailandés.


Salvana

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